Oso

Esta vez vengo con un libro raro, hermoso para algunos y horripilante para otros. Oso, publicado en 1976 en Canadá y en 2015 en España. Tiene una portada cuidada y una presentación tan bonita que es difícil resistirse a no leerlo. Está rodeado de un aura de romanticismo que no alcanzo a entender, solo sé que ahí está.

Me encontré con este libro por casualidad y al momento me tuvo. Me informé antes de leerlo y según la mayoría de los lectores, todo lo allí contado, por la forma en la que está hecho, parece natural. Para quien no lo sepa, esta novela trata de una relación intima que mantiene una mujer con un oso. Relación intima con todo lo que eso conlleva y sí, parece lógico una vez leída la novela. Vaya por delante que me opongo totalmente a este tipo de practicas y me parecen enfermizas, pero esta escritora lo consigue. Consigue explicarte como todo esto es natural, te hace ponerte en la piel de Lou, nuestra protagonista.

Lou es una especie de bibliotecaria solitaria a la que se le hace un encargo que la lleva hacia una isla en lo más profundo de Canadá donde vivirá sola, pero no completamente sola, ya que allí hay un oso, una antigua mascota de la que se tendrá que encargar.

Realmente estoy impresionada de como, después de terminar de leerlo (es una lectura ligera, no llega a las 200 paginas) soy capaz de argumentar a favor de esta practica y si hubiese alguien que quisiera criticar a Lou yo sería la primera en defenderla.

Oso envuelve en una especie de burbuja al lector, explicándole como realmente todo es posible, una lectura bella y amena, con un estilo que hace que todo cobre un romanticismo especial. Yo se la recomendaría a todos que, sabiendo que a fin de cuentas es un libro en el que se trata la zoofilia, tengan ganas de descubrir algo nuevo. Se ha convertido en uno de los libros fijos en mi estantería y seguro que dentro de muy poco volveré a repetir. Un_libro_tan_raro_por_dentro_y_tan_precioso_por_fuera.__oso__MarianEngel

El hombre que no era nadie

Libro corto, de apenas 180 paginas, entretenido y a la vez sencillo. Así resumiría yo esta novela de Edgar Wallace. Hay pocos personajes, cada uno está realmente bien definido y los motivos de cada uno el lector los entiende a la perfección.

Mi libro en concreto en la primera pagina tiene un par de palabras apuntadas a lápiz en las que pone ” Agosto 2004. 1€” Es de una colección del periódico El País y supongo que cada libro valdría un euro pero la verdad es que no sé nada de su origen, es uno de tantos libros que estaban amontonados en casa y que poco a poco he ido rescatando. Desde luego, la persona que pagó esa cantidad por él, si se lo llegó a leer, seguramente descubrió que prácticamente se lo regalaron. ¡Si ahora la mayoría de E-books valen más que eso! Pese al poco tiempo que tiene, sus hojas ya están marrones y tiene ese olor tan especial a libro viejo.

En general me ha gustado, en mis manos ha durado dos días escasos y los he disfrutado. No había leído antes nada de este autor y creo que después de esto repetiré. Por ponerle alguna pega, diría que la forma de narrar no me ha parecido la más adecuada. Tengo que consultar por qué a un hombre de cierto lugar se le pone ese lugar como primer nombre. Es decir, si uno se presenta como Sanchez, de Segovia, a partir de ese momento se le llama “Señor Segovia Sanchez”. Al principio me costó acostumbrarme. Luego es cierto que en ocasiones el ritmo de la narración me ha parecido algo elevado, los años pasan en apenas un par de lineas y las conversaciones de la noche se juntan con las de la mañana. Yo he tenido que releer algunas partes porque no llegaba a entender bien de que estaban hablando los personajes.

En cualquier caso, una lectura recomendable si se busca algo rápido, entretenido y no demasiado profundo. Yo me lo he leído en época de exámenes y ha sido una buena distracción.

La Jauria y la Niebla

Estoy contenta de haberlo leído porque gracias a esta lectura me he dado cuenta de lo poco que saben lo que pasa realmente en el País Vasco. El escritor, Martín Casariego, ha plasmado el mundo donde se encuentran Ander y Leandro (dos hermanos) en una Euskal Herria llena de tópicos que, a mi entender, nada tienen que ver con la realidad.

La acción parece que transcurre en Gipuzkoa, aunque en ningún momento lo deja claro. Habla de un pueblo donde un niño de 14 años ya ha ido a varias manifestaciones a quemar contenedores, y a reivindicar la independencia y tacha el euskera como “Vascuence”. Creo sinceramente que lo pasa es que se ha informado lo justo como para utilizar palabras como “aita” “amatxu” “harrijasotzaile” y demás términos pero que desconoce lo mucho que molesta el llamar vascuence al euskera, que los fallos que ha cometido en este aspecto, los ha hecho sin maldad.

A parte de estos detalles, que por otra parte podrían haberse evitado, ya que la novela en sí no trata de eso en absoluto, es una historia normal. Habla sobre el fuertisimo acoso escolar, sobre la incognita de si los Reyes Magos realmente existen o son los padres, sobre si el Ratoncito Perez es un invento de los españoles…

La contraportada realmente resume muy bien el contenido del libro, pues eso es lo único de lo que se va a hablar.

Una mañana de diciembre Ander se enfrenta, como cada jornada, a lo que se ha convertido en uno de los momentos más duros de su existencia: entrar en clase. Mientras, a su hermano pequeño le desvelan el secreto de los Reyes Magos. Ese mismo día el escritor Ignacio Mayor acudirá al instituto donde estudia Ander para impartir una conferencia.

Estos tres personajes, unidos por los sutiles hilos de los sentimientos, la casualidad y la memoria, tejen una historia acerca de la violencia que ejerce el grupo sobre el individuo, la pérdida de la inocencia y la necesidad de recuperarla para poder seguir viviendo.

Son tres personajes; Ander, Leandro y el escritor Ignacio Mayor y realmente parece que son tres historias separadas por capítulos que nada tienen que ver entre ellas.

Un libro sencillo de leer, fácil de entender que no está mal para pasar el rato, pero que tratando el tema que trata, para mi gusto se ha quedado muy en la superficie. Llegamos a conocer a los personajes, es cierto, pero no empatizamos con ellos, o al menos esa ha sido mi sensación.

En cualquier caso, para ser un libro que en estos momentos cuesta 3€, merece la pena darle una oportunidad y probar novelas de escritores que también merecen una oportunidad.

El Nombre del Viento

Me gusta todo tipo de lectura, cada día lo tengo más y más claro. Siempre que veo libros por uno, dos y tres euros, acabo con las manos llenas de ellos y casi nunca me arrepiento.

Con El Nombre del Viento me encontré un día dando vueltas en una librería. Vi su lomo verde y negro, las letras doradas y un señor con capucha y pelirrojo al fondo y tuve que cogerlo para leer el resumen de la historia. Y me atrapó. Fue justo el hecho de que tras leer de que iba la historia, realmente no sabía de que iba. Fui tan ingenua que no supe que era de literatura fantástica hasta que no llegué a casa con sus casi 900 paginas y lo busqué en Internet. Era mi primera novela de ese estilo.

Al comienzo de la novela, hay un montón de conceptos que yo no entendía. El nombre del protagonista es tan complicado de leer, que el propio personaje te explica como pronunciarlo de forma correcta. Parece que todo invita a dejarlo estar, a afrontar el fracaso y a asumir que ha sido una desembolso de dinero inútil, pero nada más lejos. Cuando quise darme cuenta, ya estaba dentro de la historia, era una más de aquel curioso mundo del que nuestro Kvothe forma parte.

He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y escrito canciones que hacen llorar a los bardos. Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mi.  

 Así se presenta nuestro héroe.

Patrick Rothfuss es un genio, es capaz de escribir de una forma tan fluida, tan bien argumentada, que es difícil decirle que no. A pesar del genero en el que nos encontramos, no hay una carga excesiva de personajes, son nombres sencillos (A excepción de Kvothe, claro está) y pronto nos familiarizamos con ellos. Cada uno de ellos tiene una personalidad propia, unos motivos ocultos para hacer lo que hacen y pasiones, miedos y secretos.

A mi, personalmente el personaje que más me ha gustado ha sido Auri. No puedo explicar mis motivos sin desvelar nada, pero algo tendrá cuando el autor ha publicado un libro solo hablando de ella: La música del silencio. Espero pronto poder hablar de él.

Yo la recomiendo a todo aquel que tenga tiempo para dedicarle y busca algo emocionante que leer. Personalmente no conozco a nadie que no le haya gustado y pocas esperanzas tengo de llegar a encontrarme con alguien así.

Sé lo que estás pensando

Me encantó incluso antes de saber que existía. Hace muchos años, cuando todavía mis familiares me regalaban cosas por mi cumpleaños, me encontré con él.

Fuimos mi tía y yo a una librería del pueblo a buscar un libro en el que gastarme los 30€ que me había dado, mirábamos a todas partes intentando averiguar cual sería aquel tomo tan especial como para querer cogerlo y salir corriendo. Fue difícil buscar otro, ya que en medio de la tienda, adornado con un montón de publicidad, estaba él. En letras en relieve, manchadas de sangre y rodeadas por números también manchados, decía: “Sé lo que estás pensando”. Le pregunté al librero y me dijo que era el primero del autor, que se lo habían traído hace poco y que entraba dentro de mi presupuesto. No hubo más que hablar. 

Si alguien te pidiera que pensaras en un número, yo sé en qué numero pensarías. ¿No me crees? Piensa en cualquier número del uno al mil.  Ahora verás lo bien que conozco tus secretos. Abre el sobrecito.

Imaginaos que os llega una carta a casa de este estilo ¿Que haríais? 

David (a día de hoy ya llevo cuatro libros con el personaje, por lo que me puedo permitir el lujo de llamarle David) es uno de los muchos personajes ficticios por los que siento debilidad. Es tan humano que a pesar de llevar una vida completamente opuesta a la suya, me siento identificada con él. Es imposible conocerle mediante las páginas de éste y otros libros y no entablar amistad. 

No hablo de la persona que escribe estas cartas tan macabras porque es mejor que el lector descubra todo por sí mismo. 

Respecto al escritor, a parte de darle las gracias por empezar a escribir y no parar, cabe decir que es una persona tan inteligente que si se dedicase a hacer el mal, cuidado. Nos pondría a todos en serio riesgo. 

 

El curioso Sherlock Holmes

Sí, lo admito. Estoy enamorada del señor Sherlock Holmes, de delgada estatura, nariz aguileña y agudo intelecto. Estoy enamorada de todos y cada uno de sus relatos y creo que deberían ser de obligada lectura. Arthur Conan Doyle dio vida al más agudo hombre que jamás existirá simplemente porque le faltaba dinero. Esa es su excusa. Me lo imagino en su estudio, con su pluma y pensando en como ganarse el pan de cada día cuando de pronto se le ocurrió la brillante idea de convertirse en leyenda.

Luego es cierto que le acabó odiando, convirtiéndose así en su mayor enemigo, pero ni con esas pudo acabar con su vida, lo que me hace pensar que si la persona que más ganas tenía de ver muerto a Sherlock no lo consiguió, se le puede considerar un héroe.

Sherlock, el hermano de menor intelecto de todos los Holmes. ¡Lo que habría ganado el mundo con la existencia de tales genios! Sherlock es mi héroe y a la vez mi villano favorito. Está en el bando de los buenos, pero es solitario, drogadicto, arrogante y en general tiene todas las características que se le exigen a un hombre de bien.

Hablar de él en pasado sería un error, ya que no creo que nunca vaya a morir del todo mientras quedemos personas que sigamos pensando en él y eso es algo que me alegra. Yo personalmente tengo todos los libros en papel de este señor, dándole vida con cada historia que leo. Tengo que reconocer que todavía no me he leído todos los relatos que lo envuelven porque no quiero acabar nunca. Quiero seguir sorprendiéndome cada vez que necesite de sus consejos.

Gracias a las memorias del doctor John Whatson estoy enamorada del Antiguo Londres y necesito más de él. Necesito que cada carro tirado por caballos y cada hombre vestido con su traje de tweed pase volando a mi alrededor, que las parejas se traten con tanto respeto que duela mirarlas y en general, necesito respirar esta atmósfera que solo conozco en las descripciones hechas en los libros.

Sir Arthur Conan Doyle ha conseguido despertar en mi un montón de sentimientos tan y tan agradables que solo puedo darle las gracias por haber existido y por hacer existir a este gran hombre llamado Sherlock Holmes.

¡Ah! se me olvidaba. Aunque sea practicamente imposible, he intentado decidirme por una novela y un relato. Mi novela sería “Estudio en Escarlata” ya que es la primera toma de contacto entre los dos hombres que van a compartir una amistad infinita sin saberlo. Y como relato (dando por hecho que “El problema final” y “El misterio de la casa vacía” son totalmente insuperables por todo lo que nos hacen sentir) escogería “El detective moribundo” porque nunca antes me había reído tanto leyendo.

Gracias de nuevo, Arthur.

Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.

El libro por excelencia del escritor por excelencia. Albert Espinosa. Albert. La inspiración y la grandeza de un hombre que lo ha sufrido casi todo, Albert. Él.

Mi encuentro con este grande fue cuanto menos curioso. Escuché en la radio la peculiar historia que le dio este maravilloso título, y por la forma en que lo contó, supe al instante que ese libro tenía que ser mío. La historia era, brevemente explicada, que él estaba sentado en un bar y escuchó a una pareja discutir, nada raro hoy en día. Finalmente, la mujer se levantó le miró a los ojos, le dijo esa frase tan curiosa a su compañero y acto seguido se largó. La vida tiene sorpresas maravillosas.

En dos días me lo acabé y sentí que me había cambiado. Jamás había leído nada igual. No quiero ofrecer falsas esperanzas a quien quiera leerlo por primera vez, simplemente es mi experiencia, y no es del todo precisa ya que resulta complejo expresar todo lo que me hizo vivir en tan poco tiempo.

Tiene una forma de escribir tan característica que estaría dispuesta a aceptar como verdad absoluta todo lo que él dijese. Albert me ha dado otro punto de vista que en estos tiempos no viene nada mal.

Me voy a permitir escribir un pequeño trozo de la introducción de esta obra maestra escrita por Roger Berruezo hablando de nuestro gran escritor y que se titula “El fascinante chico”:

“Tiene el don de saber cuántas caras tienes, cuántas miradas y el significado de cada una de ellas. Otro de sus dones es el de repartir humildad, felicidad, sinceridad, amor y vida a las personas que lo rodean y que él quiere.”

Es la segunda novela escrita por Albert, pero para mi fue la primera, fue con la que él se presentó ante mi y le estoy agradecida. Es el libro más especial que corona la estantería y por eso tiene que ser el primero del que me digne a hablar.

Si la analizáramos de una forma fría y distante, podríamos asegurar que se trata de una novela de ficción, pero yo jamás la catalogaría así. Hay demasiada verdad atrapada en estas páginas como para decir que nada de lo que en ellas está escrito es real.

Se nos relata una relación entre una madre y su hijo, llena de amor y de cariño que poco tiene que ver con rayos láseres. Sí, es cierto que está escrito en el futuro, ocurren cosas que jamás podrían pasar en el mundo real, pero eso es secundario. Está redactado con tanta humanidad, cariño y cercanía que lo que transmite en una felicidad relajada y duradera. La mejor de todas.

Tuve la suerte de poder hablar con él. No lo he comentado, pero el cáncer le arrebató una pierna, un pulmón y un trozo de hígado, y aún así nos recibió levantado y sonriente. Cuando por fin llegué a donde él estaba, me sugirió que nos apartásemos del resto de la gente para hablar y fue maravilloso. Después me firmó los cuatro libros que tengo en casa y ésta de aquí es la de el mejor libro del mundo.

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¡Larga vida a Albert!

Esto empieza ya.

No es un buen momento para escribir sobre nada en particular. Que los libros sean una gran parte de mi vida no quiere decir que lo signifiquen todo, asi que no pienso tratarlos así. De todos modos, del primer escritor del que tengo intención de hablar será Albert Espinosa. Me ha robado el corazón y es suyo desde hace años, de modo que no me parece justo hacer esto sin contar con él.
Este fin de semana empezaré a hacer eso que siempre quise hacer. De mientras, paciencia y buena música (el califcatibo de “buena” siempre me ha parecido muy poco apropiado para hablar de la música, pero en fin)

Libros

Hablaré de mis libros, quizá algún día os hable de mi estantería de “LOS LIBROS”, en mayúsculas, porque las mayúsculas importan; quizá cuente la historia de cada uno de ellos y quizá muchos de vosotros habréis sentido exactamente lo mismo con otros autores o con otros títulos. Eso sería lo ideal, porque los libros están hechos para ser soñados, porque simplemente leer un libro es como el sexo sin caricias: un mero tramite, vacío y siempre carente de algo más. 

No voy a hacer resúmenes ni reseñas ni seré imparcial. Sí, juro solemnemente que seré lo más subjetiva que pueda. Mi intención es solo compartir mis tesoros con quien los quiera.